Tener un mal día… y como solucionarlo.

kit_estressEn el mundo hay dos clases de cosas: las que salen bien, las que salen mal, y las que no saben contar en binario. Bromas informáticas aparte, todos los técnicos tenemos nuestros dias malos en que todo iba normal hasta que se nos acumula el trabajo, se nos rompe algo, se nos complican las cosas de las formas mas tontas. En esos dias en que nuestras cosas empiezan a complicarse, tienden a seguir así por un par de dias mas, por lo que entramos en una racha que termina saliendo muy cara o que termina provocando dolores de cabeza, de estómago, de espalda, todos síntomas físicos producto del estrés y las ganas acumuladas de romper todo.

Afortunadamente a quien escribe no le tocan estas rachas malditas muy seguido, pero para esos pocos días muchos de nosotros tenemos nuestro propio “ritual anti-mala-suerte” que intenta contrarrestar ese efecto destructivo que el universo insiste en ponernos delante. Algunos salen a correr o a quemar calorías en bicicleta. Otros se toman unas cervezas con amigos, otros salen con su pareja, etc. En fin, todos buscamos algo que nos libere, que nos desconecte del trabajo diario y nos conecte con experiencias lindas ya vividas, con lindos recuerdos que siempre nos sacan una sonrisa.

Y una de esas opciones anti-mala-suerte es escuchar música, esa canción que nos gusta, que escuchamos por ahi y se nos pegó aunque no nos guste el cantante. Para gustos los colores, y yo elijo calzarme los auriculares, cerrar los ojos y escuchar a buen volumen algunas canciones que te muevan y que te levanten el ánimo, como por ejemplo esta, esta o esta otra.

Si siguieron los links sabran que tipo de música me gusta escuchar (si no los siguieron: electrónica, dance… ), pero hay una canción en particular que no tiene nada que ver con ese estilo, y que en mi caso es la reina en los momentos de levantar el ánimo ya que solo con escuchar sus primeros acordes se me alegra el dia. Y quiero contarles mi historia con esta canción porque es un tanto particular.

A fines de 2010 tuve la oportunidad de trabajar en el Ambrosia, un yate privado (65m) de lujo del otro lado del mundo, en Taiwán. Algún dia les contaré toda la historia, pero por ahora basta decir que yo era el Oficial de Tecnología del barco y hacía las veces de tercer ingeniero. Eso conlleva que bajo mi responsabilidad estaban, además de las tareas rutinarias en la sala de máquinas, el mantenimiento de todos los sistemas informáticos, mas los sistemas de transmisión y recepción de datos desde altamar, mas los sistemas reglamentarios de emergencia, mas todo el sistema de entretenimiento, incluido televisión satelital, el cual se supo ganar mis mayores y mejores dolores de cabeza.

Uno de los controles Crestron.
Uno de los controles Crestron.

Parte del “Entertainment System” era un conjunto de servidores que brindaban streaming a demanda de audio y video en todos los salones en los que el dueño o los invitados del barco lo requerían. Esto se escuchaba por el sistema de audio multicanal instalado en cada salón, y se veía en las pantallas de mas de 40”, que se ocultaban en los muebles o paredes y aparecian de forma automatizada cuando el usuario así lo indicaba. De forma que, totalmente a demanda, el usuario seleccionaba desde un control remoto inalámbrico de pantalla táctil (como un iPad pero mas gordo) el disco y las canciones que quería escuchar, o la película desde la base de datos del barco (mas de 600 películas en calidad de DVD y mas de 400 discos de música sin compresión) que en ese momento quería ver. Sin lag ni demoras de ningún tipo, comenzaba a reproducirse la película, y todos los controles de pausa, volumen, etc eran accesibles desde ese control remoto. En cada salón en donde podía estar el dueño del barco había un control remoto, ya sea inalámbrico o montado en la pared en las diferentes cubiertas accesibles.

Mi primer tarea día a día, era chequear que todo el sistema de entretenimiento funcione bien, antes de que el dueño se despierte. La premisa es que cuando el dueño se levanta y quiere escuchar su disco preferido mientras usa el caminador, la canción debe sonar sin excusas. No importa si un equipo se rompió y solo hubo dos minutos para cambiarlo por otro, debe estar funcionando (en este tipo de barcos, el lujo y las comodidades están muy por delante de lo funcional, aunque cueste entenderlo). Por todo esto me levantaba temprano y recorría todos y cada uno de los salones, poniendo alguna película y escuchando alguna canción para comprobar de que todo estaba en orden, de que no teníamos problemas de comunicación entre los controles, los servidores y los equipos propios de cada sala. Aprovechaba y revisaba el estado de las baterías de los controles, y los limpiaba si tenían marcas de huellas dactilares, pues no es necesario decir que en un barco de esas características todo tiene que estar impecablemente limpio y ordenado todo el tiempo.

Una de las cosas mas temidas por mi era que al reproducir una canción desde uno de los controles, la misma no sonase. Ahi tenía que empezar a buscar el problema, sacar paneles embellecedores de algunos racks (absolutamente toda la electrónica está oculta en racks detrás de la mampostería), hacer algún hard-reset a los equipos y a los controladores, reiniciar el servidor y cosas mas drásticas aún como cambiar algún procesador de audio por otro de respaldo. Cosas que normalmente te llevaría un par de horas, había que hacerlo en minutos, sin fallar, y dejando todo en pristinas condiciones. Si el dueño entraba a la sala, diarios y café en mano y vos estabas ahi practicando MMA con los cables y equipos, te llevabas gratis una reverenda puteada en chino un gran enojo del dueño del barco en el cual estas viviendo (y quien te puede despedir en cualquier momento solo porque se le canta…porque es el dueño), dejarlo de mal humor el resto del día y la “simpatía” de tus compañeros de tripulación en respuesta al mal humor del jefe.

Con todo esto dicho, imaginen que entrar a las 7 de la mañana a una sala vacía, totalmente en silencio donde ni tus pasos se escuchan (se anda de medias o descalzo dentro del barco), selecionar la opción Music en el control, seleccionar cualquier tema, darle Play y que luego de un segundo no suene nada, era una sensación mas que desagradable, desesperante.

Tenderness, de Al Jarreau. 1994.
Tenderness, de Al Jarreau. 1994.

En contraposición con lo anterior, escuchar los primeros acordes de esa canción era algo casi mágico, era la confirmación de que todo andaba bien, de que podíamos seguir chequeando otra sala. Y en el servidor de audio del barco, los álbumes estaban ordenados alfabéticamente por el nombre de artista. Por lo que el primer disco que aparecía disponible era Tenderness, de Al Jarreau.

La primera canción de este disco, es Mais que nada, canción brasilera creada por Jorge Ben en los 60 y dedicada a la Samba. Luego del Sr. Ben, muchos artistas han hecho su versión ya que es una canción muy popular en su país de origen, tan famosa que no solo es el tema principal de la película Rio, sino que además hace un par de años Sergio Mendes con los Black Eyed Peas hicieron su versión.

Mais que nada es un tema que lejos de gustarme nisiquiera lo conocía antes de mi paso por el barco. Pero luego de escucharlo una y otra vez, día tras día, comenzamos a llevarnos mejor. Escucharlo era sinónimo de que las cosas andaban bien, y solamente con las primeras notas en el aire ya era suficiente para ir al salón siguiente. Les confieso que luego de un tiempo le tomé cariño a la canción, llegando a esperarla con ansiedad cada vez que le daba play a la pantalla táctil de los controles. Tanto así, que luego descargué una copia y la tenía de tono del despertador (aún la tengo), como para arrancar el día a full.

Me parece increible como podemos asociar sonidos o imágenes a ciertos estados de ánimo. Y como las cosas mas pequeñas o sin importancia pueden significar un mundo en las circunstancias correctas. Hoy, cada vez que tengo uno de esos días la escucho, aunque sea unos minutos, y en sintonía con el título del disco, Tenderness, que en español sería ternura, cariño, amabilidad la canción me recuerda a los mejores momentos de mi experiencia en el barco.

Espero que tengan a mano esa canción, ese objeto o esa persona que en esos días difíciles les conecta un cable a tierra.  Y si todavía no la tienen busquen, que no es tan dificil de encontrar, aunque en mi caso la encontré por casualidad (o por necesidad).

Saludos

Gastón

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